“Vladimir”, un microrrelato homenaje a Ray Bradbury

Hace un par de meses escribí un muy breve relato (150 palabras) para una antología dedicada a la figura del escritor Ray Bradbury. La cuestión era escribir un texto que se inspirara, de alguna manera, en la obra del autor. Parece ser que mi texto, aunque gustó, no se entendió muy bien como referencia. Para mí es bastante claro, pero a veces cometo el pecado de ser demasiado sutil o, como me comentaron anoche mismo, “de significado demasiado rebuscado”. Cuelgo el texto aquí para vuestro uso y disfrute. Y ánimo a cualquiera que lo lea, que me comente lo que desee. Para eso estamos.

Gracias a todos por seguir leyéndome.

VLADIMIR

Encontró el lugar a las afueras de la ciudad, a kilómetros del suburbio residencial más cercano, bajo la protección del brillo clandestino de la Luna.

A la luz mortecina de una farola oxidada, titilante, se alzaba el prostíbulo como recuerdo de otro tiempo menos puritano. Tenía una fachada desconchada y un desvencijado cartel cuyas letras apenas se distinguían. Parecía abandonado.

Forzó la puerta y pasó al interior. Las velas sorprendieron a sus pupilas, así como el embriagador aroma a pachuli. Subió las escaleras haciendo crepitar cada escalón. Abrió la puerta y allí estaba ella. Tapando su escuálida desnudez con sus largos cabellos rubios, lo invitó a tumbarse junto a ella con unos suaves golpecitos sobre la cama. Obedeció cabizbajo, volvió a mirarla, ella entreabrió los labios y, con una voz de otro tiempo, empezó a recitarle:

—“Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía…”

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Entrevista en Radio Betis, para el programa “El Desguace”

IMG_1226No es que me hayan hecho muchísimas entrevistas desde que empecé a escribir y publicar, aunque algunas hay por ahí. Las primeras fueron por mis primeros cómics, oras por mi papel de profesor o editor, e incluso las hay como divulgador. Pero algunas son especiales, no solo por el objeto del que vas a hablar, sino por quien te hace la entrevista. Ese es el caso de la última de ellas, aparecida en un medio de mi Sevilla natal, Radio Betis, por mi novela Ragnarök Z. La artífice ha sido Marta G. Navarro, que no solo capitanea con maestría y profesionalidad el programa El Desguace, sino que además es una buena amiga que conozco desde mis primeros pinitos en la organización de eventos y mis primeras incursiones como escritor/divulgador. Marta es la mayor fan de The Beatles, una gran comunicadora, y una apasionada de la cultura. Por todos estos motivos, ha sido un enorme orgullo sentarme ante sus micrófonos. Gracias, Marta.

Y a vosotros, espero que os guste el programa.

Nota: Mi entrevista empieza en el minuto 35.

http://www.ivoox.com/llegamos-a-radio-betis-audios-mp3_rf_20906333_1.html

 

Ahora sí, Ragnarök Z, mi primera novela

Ayer di la paliza considerablemente a todos los que leyeron la entrada que escribí sobre lo que llamé “mi primera novela”. La idea era realmente hablar sobre ella, pero el texto fue tomando forma solo, y acabó siendo una suerte de confesión de mi camino hasta terminarla. Hoy, espero, traigo el post que debería haber sido, el post dedicado a mi primera novela: Ragnarök Z.

Sigue leyendo “Ahora sí, Ragnarök Z, mi primera novela”

Mi primera novela

Este es un post que he ido retrasando, no por falta de ganas sino por indecisión. Indecisión a la hora de abordarlo ya que el tema, al menos para mí, es muy importante. Soy escritor o, al menos, me llamo a mí mismo escritor. Publico profesionalmente desde antes de entrar en la universidad, publiqué mi primer libro (divulgativo) con 22 años, y aunque he estado en bastantes revistas, llevo como crítico y articulista casi una década en la revista Scifiworld. He escrito guiones de cómics y videojuegos, alguna biblia, un par de obras de teatro. He participado en libros de teoría y divulgación, narrativas compartidas, y he publicado una antología de relatos. Este año además se publicará un ensayo propio, y por si fuera poco, he empezado a colaborar en radio. Pero, ¿qué le puede faltar a alguien que se llama a sí mismo “escritor”? La respuesta es casi unánime: una novela. Pero, ¿por qué hasta ahora nada? La verdad es que la novela no fue mi primera incursión literaria (lo primero fueron “guiones televisivos” para cuando mis muñecos interpretaran en una caja de zapatos a modo de televisión), pero el intento de hacer una novela sí fue lo que hizo que un profesor, director del departamento de Lengua y Literatura de mi instituto, me animara a dedicarme a escribir (algún día contaré esa historia). Otras cosas se cruzaron en mi vida. Otros tipos de trabajo, otros escritos… Y la espinita seguía ahí. Hubo intentos más allá de aquel primer germen de novela a los 15 años, pero acababan en el olvido antes de terminar. Hace unos años, la vida que llevaba dio un vuelco, volví a casa de mis padres unos meses y decidí que ese tiempo lo dedicaría a un cambio en mi vida. El cambio consistía en bastantes aspectos pero se reflejaba simbólicamente en conseguir llegar a buen término con una novela que escribiría cada día, descansando solo los domingos, como si fuera un trabajo. La mecánica era fácil: levantarme temprano, desayunar, ducharme y ponerme a escribir hasta la hora de comer, luego un café, y ponerme delante del ordenar, los libros, los cuadernos de notas… para hacer acopio de documentación, notas y apuntes. Luego cenar y a la cama. Al día siguiente volvía a empezar, usando para escribir, toda aquella información que había ido acumulando la tarde anterior y había ido desgranando en mi cabeza. El resultado es que conseguí hacer el 75% de la novela en 3 meses. Luego… otras novedades en mi vida me hicieron abandonar el proyecto. En breve siguieron las pequeñas adversidades, un fallido intento de “trabajo normal”, una relación de pocos meses que me trastocó el sueño bastante, y por fin, la mudanza que me llevaría a Madrid. Aquello significó muchas cosas -un trabajo que me gustaba, encontrar el amor de nuevo en una amiga que es prácticamente mi alma gemela, y mucho estrés… aunque estrés del bueno- y también nuevos horizontes narrativos. Volvieron las mudanzas, un parón en la escritura, una oportunidad laboral que fracasó estrepitosamente, otra mudanza… Y ahí, de nuevo, las voces de algunas de las personas que más me querían -mi prometida y uno de mis mejores amigos-, confluyeron en una sola idea: “Dedícate a lo que sabes. Dedícate solo a escribir”. Y les hice caso. Me puse a escribir. De todo. Y los proyectos salían, funcionaban. Pero seguía esa espinita ahí, enquistada. Leí una frase de Neil Gaiman, mi escritor favorito, en la que venía a aseverar que al acercarse al final de un libro, el escritor pierde fuelle, pero que lo que hay que hacer es acabarlo, como sea, y pasar a otra cosa. Y me dije a mí mismo una noche “No puedes llamarte escritor si no terminas esa novela”. En dos semanas acabé el 25% que me quedaba. Había terminado mi primera novela. Por fin. Y la quería solo para mí. Por eso, y porque era consciente de que en los años de parón, mi estilo y calidad habían dado un salto bastante cualitativo, decidí tras dos intentos bastante flojos, que la mejor opción era autoeditarme. La falta de capital, mis conocimientos editoriales acumulados tras todos estos años, y la facilidad para publicar, hicieron que me decidiera por Amazon. Y aquí tenéis la novela. Ahora estoy enfrascado en un par de novelas diferentes, y además tengo apuntes para seguir con ello. Es duro. Hago lo que me gusta. Y sé que con esfuerzo vendrán muchas más novelas. Pero esta será siempre la primera novela que terminé. Mi primera novela. Os presento Ragnarök Z.

[En un próximo post os hablaré de ella. Gracias por leerme]

Elena en el País de los Horrores

Siento mucho haber estado tanto tiempo sin publicar.

La verdad es que me absorbió demasiado la edición, maquetación y publicación de Ragnarök Z, mi primera novela y que ya está disponible en Amazon en edición ebook e impresa. Pero de eso hablaré en otro post.

Hoy vengo a hablaros de un proyecto en el que recientemente me han incluido, un proyecto como no había estado antes en otro. Un programa de radio. Sí, es cierto de durante un tiempo estuve colaborando en podcasts como La Guarida del Sith o La Órbita de Endor, e incluso llevé el mío propio junto a mi colega dibujante Nacho Tenorio, La Guarida del Vigilante. Pero esto es distinto.

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Elena en el País de los Horrores es un programa que, durante 6 temporadas, ha sido conducido por Elena Merino -locutora, periodista, escritora y especializada en criminología- y en el que han participado grandes nombres de diferentes disciplinas, entre ellos, uno de mis grandes ídolos, el dibujante de cómic Salvador Larroca. En dicho programa se habla de asesinos, de asesinatos, de temas oscuros y escabrosos, hablan de cine, de terror, del género noir…, se hacen locuciones dramatizadas -breves radio dramas- en los que se interpreta a los asesinos tratados en el programa. También hay lugar para la esperanza, ya que colaboran con la asociación SOS Desaparecidos.

 

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Elena Merino, por Salvador Larroca

En esta, su séptima temporada, Elena en el País de los Horrores ha crecido. Se han trasladado, de la local Radio San Vicente, a la nacional Spainmedia Radio -cadena de la empresa que publica en nuestro país revistas como Forbes o Esquire-, llegando así a muchísima más gente. Se ha diversificado con su spin-off Los Asesinos del País de los Horrores, donde escuchamos, en voz de los locutores, una dramatización sobre el asesino a tratar en cada programa semanal. Como inicio de oro, la primera entrega ha contado con el actor Nacho Fresneda (El Ministerio del Tiempo, Hospital Central, Víctor Ros) poniendo voz al primer asesino en serie conocido de los EEUU, H.H. Holmes.

¿Y cual es la sorpresa de esta temporada en la que yo tengo algo que ver? Pues bien, una curiosa iniciativa que la directora del programa, Elena Merino, celebra desde sus años de universidad, ha pasado a su programa. Su nombre, El Club de los Marineros Muertos. En él, un grupo de escritores –Alex Cardoso, Koldo Azpitarte y yo mismo– escribiremos relatos de terror, policíacos, de espías, de horror… y, en la última parte del programa, serán interpretados por locutores y actores, como se ha venido haciendo con los “testimonios” de los asesinos tratados.

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Como veis, es algo por lo que estar más que orgulloso, un auténtico lujo y un honor que para un proyecto tan importante hayan contado con mi humilde pluma. Habrá que estar a la altura.

  • Cada nuevo programa de Elena en el País de los Horrores se emite cada jueves en Spainmedia Radio, aunque también podéis descargarlo en iVoox y iTunes.
  • Los Asesinos del País de los Horrores, están en los mismos lugares, pero es una mini sección que podéis encontrar cada martes.

¡Nuevo libro! “Las PIN UPS de J.C. Quesada”

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Portada del Artbook

Durante el próximo Cinefan Festival de Úbeda, se presentará una obra muy especial en la que he tenido el honor de formar parte. El libro en cuestión es un artbook que recopila Pin-Ups realizadas por J.C. Quesada para exposiciones, portadas y demás publicaciones, tanto en España como en EEUU. El artbook, publicado por Apache Libros, es además una antología de microrrelatos escritos por mí. Una antología en la que cada relato erótico acompaña a cada una de las sensuales y modernas pin-ups de Quesada: homenajes a franquicias como Star Wars, Star Trek, Dungeons&Dragons, o a figuras como Amanda Palmer, Edgar Allan Poe, David Bowie o Carrie Fisher, entre otros.

La primera presentación oficial tendrá lugar el 22 de julio, a las 10:30h., en el Antiguo Hospital De Santiago, en Úbeda.

Habrá charla, firmas y quizá dibujaros guarros 😉

Mientras, os dejo el texto que escribí para las solapas, dedicado al artista y artífice principal de este libro:

“En las décadas de los 40 y los 50, las pin ups se convirtieron por méritos propios, en las nuevas Musas de la Era Contemporánea. Belleza, valentía, erotismo, fuerza… se daban la mano en cuerpos, rostros y escenarios con vertidos en símbolo de la inspiración.

Hoy, Quesada nos presenta esos mismos dones representados en nuevas pin ups; chicas salidas del un nuevo imaginario, de nuevas mitologías, de nuevas fantasías. Así, desde la space opera de Star Wars hasta la ciencia ficción de Star Trek, pasando por la nostalgia de Dragones y Mazmorras, la música de David Bowie, e incluso la chica de la puerta de enfrente… podemos revivir en sus ilustraciones la magia de la sensualidad desbordante de esas chicas dibujadas que, sin que lo podamos evitar, nos calan hondo. Demasiado hondo.”

PD: Si estáis interesados en adquirir uno firmado y dedicado, podéis poneros en contacto conmigo 🙂

Nota: La cabecera es un fragmento del retrato que me hizo J.C. Quesada para ilustrar mi biografía en su libro. Podéis ver la imagen completa en la Galería.

Zephir

Cuando las luces se apagaron, supo que el momento había llegado. Un solo foco iluminó el escenario vacío, y el maestro de ceremonia anunció a viva voz, el nombre de la próxima estrella: “Zephir”. Las primeras notas dieron rápidamente paso a la melodiosa, aunque un poco ajada, voz del británico Robbie Williams cantando “Supreme”, ese tema del disco Sing When You’re Winning con el que homenajeaba a la gran Gloria Gaynor. Esos pensamientos de melómano emperdenido desaparecieron cuando, a la altura de la primera parte tocada con instrumentos de cuerda, Zephir hizo acto de presencia. Su larga cabellera color añil hacía justicia a su nombre artístico, como la brillante sombra de ojos y el lápiz de labios, que brillaban con el azul eléctrico de un sueño Disco. Sus tacones se movían frenéticamente por la pista, marcando los pasos de baile que un ángel bien podría haberle enseñado. El vestidito plateado de lentejuelas era la armadura con la que marchaba a la batalla y, por lo que veía, estaba saliendo victoriosa. Brillaba, más allá del sudor que perlaba su piel, con luz propia. Estaba dejando ahí su corazón, su alma, sus entrañas…

La música cesó. El silencio fue roto por un estruendoso aplauso.

Y él solo pudo sentir orgullo. Un inmenso orgullo por su hijo.


Relato realizado para el concurso “Historias con Orgullo” de Zenda e Iberdrola.