El sonido del piano (relato breve)

Este relato fue originalmente publicado en Librotea, la web de recomendación de libros de El País:

En el momento en que, al bajar del caballo, el tacón de su bota de cuero tocó la árida y yerma tierra color ocre, y sintió en sus fosas nasales el seco y asfixiante, desértico, aire caliente, supo que estaba de vuelta en casa.

westworld-wallpaper-13El silencio sepulcral, de pueblo fantasma, era normal a las cinco de la tarde. Pero las maderas desvencijadas de algunas fachadas, los tablones rotos sin reparar en un par de porches, y la ausencia de caballos atados a los postes, le hicieron estremecer por dentro. Las espuelas tintineaban fantasmagóricamente con cada paso que daba, y segundo a segundo, el desasosiego se apoderaba más y más de su otrora oscuro corazón. Hasta que escuchó. A lo lejos, como el susurro del viento que baja de la montaña cargado de frío y aullidos, una música sonaba con claridad. Un piano de pared, amortiguado por la madera del saloon donde hasta hacía segundos reposaba en sepulcral silencio, que profería una balada con la que muchas noches había soñado, “¿Dónde vas, buen caballero?”. La sonrisa se dibujó en su rostro curtido por el sol y el polvo, rememorando a la dulce Clementine, hija del dueño del local, pianista… y amor de juventud antes de que tuviera que marchar a la guerra. El corazón, habiéndolo dado por desaparecido tras los horrores de la batalla, le dio un vuelco en el pecho. Aceleró el paso con un relincho de desaprobación de su caballo, que quedaba atrás, y se detuvo ante las medias puertas del saloon, silencioso y oscuro excepto por la tonadilla del viejo piano. Subió los escasos escalones antes de empujar las puertas y ver la antiguamente bulliciosa cantina más asolada que un camposanto. Solo el piano seguía su paródica canción, como riéndose de él, tocada por dedos invisibles que hacían que las teclas se movieran solas con matemática precisión. Había olvidado que el viejo piano también tenía un sistema automático. Y ahora, con el pecho compungido por el dolor de la pérdida y la música recordándole su soledad, se dio cuenta de que había llegado tarde. Demasiado tarde.


[Nota: Las imágenes pertenecen a la serie Westworld (HBO)]

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